Testimonios

Acá les comparto los testimonios de algunas pacientes que han confiado en mí para acompañarlas en sus procesos terapéuticos de transformación.

Mi más sincera e infinita gratitud a cada una de ellas por haberme permitido ser testigo de tan bellas transformaciones, y especialmente por la generosidad de compartir sus experiencias terapéuticas a través de estos testimonios.

ELENA

Funcionaria Pública

“Mi vida antes era un nudo ansioso, con oscilaciones considerables en mi peso y con un nivel de autoexigencia que superaba los límites sanos. Por ejemplo, yo estaba con peso normal hace tres años y me criticaba porque no estaba más delgada, y comía sólo comida verde, me encontraba muy fea y me decía a mi misma que nunca nadie podía estar conmigo, y la bandera de lucha con que vivía la vida era: “no merezco el amor de nadie”. Por eso, para mí era muy difícil creer que le gustase a algún hombre o creer que alguien me quería de verdad.

El ir a terapia fue por mi abrumadora ansiedad y porque estaba subiendo de peso aceleradamente (20 kilos en 12 meses), jamás tenía en mente mi autoexigencia, ni mi baja autovaloración, eso estaba normalizado en mí (…)

La terapia me fascinó, fue un refugio, encontré en ella una contención única y poco a poco, llegamos a conocer y hacer conscientes estas “voces internas maltratadoras”… he ahí el punto de inflexión en la terapia y el camino al cambio. Empecé a darme cuenta que mi nivel de exigencia era para agradar al resto y estar siempre perfecta para los demás, que tenía que rendir en mi trabajo y sobresalir para ser valorada, porque creía que ese era el único camino para que alguien me quisiera; que comía con atracones para esconderme de mi miedo a fallarle al resto, y que los atracones sin retorno venían después de no haber podido elaborar una emoción, en otras palabras, me comía los problemas y las emociones. El ser consciente de esto, es simbólicamente contar con un freno en la mente.

Ahora tengo menos atracones, podría decir que casi ninguno, que pienso si tengo hambre fisiológica o emocional antes de comer, me cuido más y eso hace que me quiera mucho más, me di cuenta que soy bonita y que sí puedo gustarme. Ahora me miro al espejo y veo a otra persona; he tenido un cambio sustancial, el cuidarme más hizo inmediatamente que me quisiera más y eso lo he construido con Eva en terapia.

En 5 o 10 años más me veo en esta senda, cuidándome y respetando mi cuerpo, más resuelta y sin tantos fantasmas. Ojalá pudiendo hablar todas las emociones en el momento oportuno y de manera asertiva, porque es justamente eso, lo que permite llevar mi vida en paz.

Y, para finalizar decirles que no tengan miedo de revisar sus conflictos, que la terapia es la instancia ideal para elaborar nuestros traumas y poder sanar. Eva para mi ha sido una gran compañera en este proceso, porque no me ha juzgado y uno, cuando tiene estos miedos que se tapan con comida, lo que necesita siempre es contención, mirada compasiva y sin juicios. Con ella entenderán de dónde vienen estas necesidades y podrán iniciar su camino del cambio y sanar esas heridas que han dolido por tantos años. Y les digo que, ¡sanar y cambiar, sí se puede!”

MARÍA JOSÉ

Profesora de Inglés, Emprendedora

“Siempre me sentí súper agotada con mi cuerpo, desde adolescente luchando con mi peso, sin obtener un cambio de vida y de mentalidad que fuese lo suficientemente efectivo y que perdurara en el tiempo. Siempre volvía a retroceder y junto con eso, crecían mis inseguridades, caía mi autoestima y lo más importante, físicamente no me sentía bien, estaba siempre cansada, sin ánimo. Mi salud claramente se estaba viendo afectada de manera importante, pues con tantos kilos de más no es fácil lidiar con la vida misma, porque hasta moverse es una dificultad.

Justo en ese momento, en que sentía que dormir no era suficiente, que aun así seguía cansada, decidí pedir ayuda profesional porque sentí que algo no andaba bien. Después de una serie de exámenes, mi doctora encontró resistencia a la insulina, a la que tanto temía. Para tratar eso, debía cambiar mi estilo de vida y como buena golosa ¡le hice la cruz! Hasta que dije: no puedo permitir esto.

Una amiga me mostró una publicación de Eva, para dar una entrevista para este programa que se estaba armando y dije: contar mi experiencia puede ser liberador y quizás ayude a alguien más. Creo que fue la mejor decisión de mi vida, porque no quería estar a dieta por siempre y aquí Eva me ha mostrado que ser más consciente de la mente y del cuerpo es lo principal para empezar a amarse.

Poco a poco, semana tras semana de trabajo, de meditaciones y de auto conocerse, aprendí a escuchar mi cuerpo, ya que estaba totalmente desconectada, aprendí a escuchar sus necesidades porque increíblemente, nos avisa de todo lo que somos y todo lo que comemos. He aprendido a respirar cuando la ansiedad quiere tomar un rol protagónico, pero no la dejo. He visto no solo mis avances en kilos, sino que también he visto mejorar mi parte interna, a tener autocontrol sobre todo cuando el entorno no ayuda mucho. Y lo más impactante para mí ha sido descubrir que la comida que le damos a nuestro cuerpo tiene una relación directa con las emociones.

Este programa marca un antes y un después en mi vida, llegué donde Eva sin creer en mí, que iba a tirar la esponja, pero ha sido un proceso tan lindo y acompañado que en el futuro, ya sea en 5 o 10 años más me veo súper consciente, porque esto es un estilo de vida, no una dieta. He ido cumpliendo poco a poco mis anhelos y este cambio que he hecho desde mi parte interna, se refleja totalmente en lo externo. En el futuro, me veo sin resistencia a la insulina, mucho más segura de dar todos los pasos que yo quiera sin temores y lo  más importante, sin culpas.

Este proceso no lo haces sola o solo, es totalmente acompañado por una psicóloga disponible siempre, con un grupo de compañeras maravilloso que está en el mismo lugar que tú, así que la comprensión va de la mano. Salir de mi zona cómoda ha sido un proceso tan pausado y tan disfrutado, que el miedo quedó de lado.

Claro que al principio tuve dudas, excusas y un sinfín de cosas más que la vieja yo no quería aceptar, pero desde que le di la oportunidad a este programa me he conocido. Conocí todas mis fortalezas, la raíz de mi mala alimentación, el por qué tienes que conectar cuerpo y mente, etc. Podría seguir páginas y páginas hablando del proceso, pero tienes que experimentarlo para darte cuenta de que una mente sana es un cuerpo sano.

Y lo más importante; cuando uno se ama no significa tan solo encontrarse linda o lindo, vestir bien, sino que también significa alimentarse de forma saludable para tener un mejor estilo de vida”.

OtrosTestimonios

[Pacientes que he atendido en mi consulta, fuera del programa ASC, con diversos motivos de consulta]

FRANCISCA

Psicóloga

“Meses previos a consultar con Eva, mi vida era inestable emocionalmente, con muchas inseguridades y dependencias que no me dejaban vivir mi vida libremente. Funcionaba de buena manera en términos laborales y sociales, pero mis emociones estaban muy bloqueadas lo que no me permitía liberarlas correctamente y por consiguiente, somatizaba.

 
El cambio más importante que tuve fue una mejora notable en mi autoestima, me sentí mucho más segura de mí misma y de mi valor como mujer y persona. 
Sentí una liberación de muchas responsabilidades y compromisos que estaba tomando en mi vida familiar que no me correspondían y me estaban haciendo mal. 
Me dio el empuje necesario para tomar una decisión muy importante en mi vida, que fue irme del país y que hasta el día de hoy, un poco más de 1 año después sigo viviendo en otro país sin culpas por lo que dejé y de una manera mucho más libre, feliz y segura.
 
Cómo veo mi vida de aquí a 5-10 años? Exitosa! Me veo feliz, estable laboralmente, desarrollándome profesionalmente en un país ajeno al mío, aportando desde mi experiencia en otra sociedad muy distinta a la mía. Estable y segura, me veo muy muy feliz.
 
Qué le diría a alguien que quiere trabajar con Eva? Que no se arrepentirá. Eva es una persona muy profesional, muy amena y de esas personas con la que no te cuesta entrar en confianza. Una se siente segura en su ambiente terapéutico. Empática, certera en sus opiniones y acotaciones dentro de la terapia. Si pudiera recomendarla mil veces, lo haría con gusto”.

NICOL

Psicóloga

“Empecé a trabajar con Eva mientras cursaba mi último año de Psicología, cuando debido al nivel de estrés que tenía decidí comenzar una psicoterapia individual.

De inmediato empecé a tomar conciencia de temas personales que había mantenido invisibles por años y comencé a hacerme cargo de ellos a través del proceso terapéutico.

Gracias a ese mismo autoconocimiento al que pude conectar, fueron emergiendo mis fortalezas, temores, limitaciones autoimpuestas y los recursos que me ayudaron a generar cambios profundos. Surgió una nueva versión de mí más integrada.

El proceso también se convirtió en un espacio de supervisión y de trabajo de mi persona como terapeuta, teniendo como consecuencia un empoderamiento en mi rol profesional y autoconfianza.

Ahora me siento segura de las metas que me he propuesto y me visualizo cumpliéndolas.

Creo fuertemente que el programa que Eva está desarrollando será de enorme utilidad para psicólogos clínicos, y tras mi experiencia con ella puedo recomendarla sin dudar. Eva es una terapeuta con un sólido conocimiento académico y experticia clínica, y al ser una persona cálida, flexible y compresiva, genera la confianza y cercanía que uno como paciente necesita para poder generar un proceso terapéutico exitoso.”

CONSUELO

Psicóloga

“Como profesional psicóloga buscar acompañamiento terapéutico fue todo un desafío, era importante para mí poder evaluar situaciones que me aquejaban y que durante los años de universidad pude notar que me afectaban de sobremanera, por lo tanto cuando tuve la oportunidad de costear mi terapia comencé el desafío de encontrar un enfoque acorde a lo que yo esperaba en terapia, y buscando encontré la terapia relacional psicodinámica. 

Llegué a terapia con muchas dudas respecto a mi relación de pareja, a mi rol y posición familiar, a mí misma, con sintomas ansiosos y una agenda llena de cosas para evitar conectarme con todo lo anterior.

Durante la terapia pude ir evaluando mi historia personal, me sentí siempre escuchada y contenida, logrando sutilmente visualizar de a poco las faltas o los obstáculos que yo misma iba poniendo en mi camino, pero me sentía con mucha presión en general por el cargo que ejercía y todo el proceso que me conducía a llevar la vida que había decidido.

Las sesiones continuaron y de a poco logré asumir que la relación que llevaba no cumplía con mis expectativas y tampoco me llevaría a buen puerto, tomé la decisión mientras asistía a terapia y generé un término desde ahí, volví a la casa de mis papás logrando sanar también heridas que estuvieron abiertas durante mi tiempo en terapia, las cuales se relacionaban también con mi pronta salida. Encontré trabajo antes de irme y ya me empezaba a desenvolver y centrar en otras actividades que me permitieron también sobrellevar las crisis normativas que iba vivenciando.

En el trabajo nuevo me desenvolví bien y generé un cierre de proceso adecuado, por lo tanto me ofrecieron trabajo en Santiago, también conocí a mi pareja actual con quien vivo en la misma ciudad, dejé la terapia por cambio de ciudad y sin darme cuenta también la dejé porque era el momento de seguir el camino de manera individual.

Entre los cambios más potentes, logré visualizarme con mejor confianza en mí misma, mayor seguridad tanto en mi rol profesional, como en el rol que quería desenvolver como persona, logré visualizar a mi familia como pilar en mi vida, logrando sanar algunas heridas en relación a ellos y desde allí mantener una relación mucho más saludable con ellos. Logré dejar relaciones tóxicas que sólo me generaban malestar pero que, por costumbre o cierta dependencia, no me permitía tampoco visualizar. 

Mis proyecciones en la actualidad las visualizo con muchas menos ansiedades, me tomo el juego de la vida con más calma que antes, me proyecto en unos años más desempeñándome como psicóloga también, quizás desde lo más individual, con mucha más seguridad de mis capacidades, situación que pude visualizar gracias a la experiencia y los procesos generados a nivel individual en mí.”

 

GRACIELA

Psicóloga

“Antes de la terapia estaba aprendiendo a resolver inquietudes, hacía poco tiempo que vivía sola y en un pueblo nuevo, por lo que me encontraba en un proceso de adaptación a varias cosas, además de lo que implica el paso de una adolescencia extendida a la adultez. En ese periodo solía tener mucha actividad mental y pensar mucho, pero infructuosamente.

Tenía la inquietud personal de hacerme responsable de los cambios que quería para mi vida y para eso necesitaba apoyo terapéutico. Fui cuidadosa a la hora de escoger una profesional, puesto que yo también soy psicóloga y tengo una postura bastante crítica. Si recurría a alguien debía tener confianza en que la terapeuta debía ser íntegra y saber lo que hacía. Para llegar a Eva recibí la recomendación de una amiga que se había atendido con ella y me comento cómo trabajaba y la postura teórica que tenía para las terapias.

Antes de iniciar la terapia valoraba muy poco la implicancias de mis intervenciones en mi vida personal y profesional. Me resultaba más fácil valorar la intervenciones que realizaba con pacientes porque era muy metódica y trabajadora con los procesos terapéuticos que acompañaba, y veía muchos resultados positivos y muy bellos, pero solía sucederme que me encontraba muy temerosa de como yo podía afectar en el proceso terapéutico el transcurso de cambio del paciente, pesaba que mi influencia podía no ser la más óptima, e incluso pensaba que tal vez mi intervención no era positiva, y yo quería que ellos alcanzaran su potencial y no inhibirlos, pues para mi inhibir el desarrollo del potencial creativo en una persona que se encuentra en proceso de transformación es un daño, eso me generaba una fuerte tensión y estrés. Tras finalizar el proceso terapéutico que tuve con Eva comencé a sentirme más segura de mis intervenciones, y a permitirme intervenir sin culpa tanto a nivel personal como profesional, me empecé a sentir segura y con el derecho de expresar (lo que antes me privaba y restringía) y de intervenir para “hacer ruido” y generar cambio. El germen de este cambio quedó de la terapia, varios de los cambios se han desarrollado posteriormente, pues ha sido un proceso en el cual tuve que deconstruir y reconstruir, y para eso es necesario el tiempo, el espacio y la acción.

En 5-10 años me veo siempre aprendiendo, desarticulando para articular nuevas cosas, sean perspectivas, proyectos, etc. También me veo comprometida social y políticamente con activismos que se levantan desde diferentes matrices de opresión. En general me veo vinculada a los procesos de transformación.

¿Qué le dirías a alguien que quiere trabajar conmigo pero tiene miedo o dudas?

Le diría que si quiere hacerse responsable de sus procesos personales eres una terapeuta que acompaña de forma asertiva, sincera y empática los procesos terapéuticos, tienes muy presente que junto con ser crítica también hay que abrazarse, y reflejas eso. También le diría que para mí fue un proceso muy importante y enriquecedor, y por lo que vi en la terapia respecto a tu forma de trabajar  deduzco que también trabajas así con otras personas, por último,  de todas formas si tengo que recomendar a una terapeuta, te recomiendo.”